Todos los jugadores lo pasaron en grande, jugaron un mínimo de tres partidos y tuvieron sus respectivos premios en función de la ronda que alcanzaban.
La final se disputó entre Dinamarca (Ricardo y Nicolás) y Portugal (Francis y Alberto) que disputaron un igualado partido que finalmente se decantó para los primeros. El premio especial a la mejor equipación del torneo fue para Grecia (Manolo y Jose), quienes representaron de forma muy original a su selección.